Sábado, 20 de mayo de 2006 7

LA ASOCIACIÓN BATALLA DE TERUEL FINALIZA SU TRAYECTORIA CON UNA CONFERENCIA

Paul Preston culpa a Gran Bretaña de conjurar contra la II República

El prestigioso hispanista dice que la actitud británica determinó la derrota

F.J.M. / Teruel

El prestigioso hispanista británico Paul Preston aseguró ayer en Teruel que la falta de apoyo de Gran Bretaña a la II República fue determinante para que ésta perdiera la guerra civil. La conjura de los sectores derechistas de ambos países favoreció el triunfo de los alzados en armas, y lo que resulta sorprendente para el historiador no es la derrota del bando republicano, sino que aguantara tanto tiempo.

Preston ofreció ayer una conferencia organizada por la Asociación Batalla de Teruel sobre La guerra civil española. Crónica de una derrota anunciada, en la que quiso subrayar el papel que jugó Gran Bretaña en el desenlace de la contienda.

Para el historiador británico, se trata de una crónica anunciada porque “difícilmente podría haber ganado la República”, ya que las fuerzas sociales y económicas que tenía enfrente, tanto dentro como fuera del país, eran muy superiores.

“Lo sorprendente es el tiempo que pudo sobrevivir la República, porque tenía enfrente a la Iglesia, el ejército, los industriales y la banca”, además de Alemania e Italia en el plano internacional, y también Gran Bretaña y Francia.

Preston incidió en cómo la política exterior de Gran Bretaña favoreció la victoria de Franco, que al igual que la francesa calificó de “crucial” para el desenlace del conflicto. Una política que tuvo más en cuenta los prejuicios de clase que sus intereses estratégicos.

En este sentido, destacó cómo Gran Bretaña dio facilidades al ejército nacional para adquirir armamento, mientras que se lo impidió al gobierno legítimo. “Los agentes republicanos tuvieron dificultades para conseguir aviones, mientras que los franquistas en el mercado libre podían adquirir todo el armamento que querían en Inglaterra”, puntualizó.

Prejuicios de clase


A juicio del especialista en historia contemporánea de España, quienes tomaban las decisiones en Gran Bretaña y Francia se dejaron llevar no sólo por sus prejuicios de clase, sino también por “cierto racismo frente a todo lo que venía del Mediterráneo, a la que veía como una raza inferior de incontrolados”.

“Esto y el anticomunismo les hacía creer que la postura de un general como Franco era la correcta”, indicó Preston, quien recordó la obsesión británica por frenar el avance del bolchevismo.

Desde su punto de vista, había una conjura de derechistas españoles con sus homólogos ingleses que hizo “fabricar la idea de que el golpe era para parar una conspiración comunista, que era falso, pero que cuajaba en la gente porque había una obsesión anticomunista”.

Como muestra de ese sentir, Preston se refirió al posicionamiento de Winston Churchill, cuyas opiniones recogidas en artículos de la prensa de la época sirven como un barómetro para conocer qué pensaban las élites británicas.

Al principio, el estadista británico apoyaba a Franco y se identificaba con los valores del bando nacional, aunque posteriormente rectificó y llegó a afirmar que “haber apoyado a Franco había sido un auténtico error porque era apoyar al eje”, aunque el resto de la élite que diseñaba la política exterior no lo tenía tan claro.

Francia siguió el mismo camino que Gran Bretaña porque el Frente Popular galo no se atrevía a apoyar a sus correligionarios españoles, “por miedo a perder el apoyo británico frente a un futuro ataque alemán”.

Un revisionismo que no tiene crédito

En opinión de Paul Preston, los revisionistas que escriben sobre la guerra civil española “son pocos” y no se basan en investigaciones serias sino en opiniones personales.

“Ellos dicen que son pobres perseguidos que están luchando contra un ejército de historiadores políticamente correptos, y eso les da un aire casi de subversivos” , argumenta el historiador británico, quien considera que la historia que está saliendo de esa época basada en investigaciones, sobre todo relativa a la represión, “es muchísima, y habría que comparar las ventas de los revisionistas con las de otros historiadores que son cientos”, y que están sacando a la luz los hechos silenciados pueblo por pueblo.

“Recuperar la memoria es crucial”

“La recuperación de la memoria es crucial”, dijo ayer el hispanista británico Paul Preston, quien advirtió de la urgencia de que la misma sea rescatada pronto porque estamos “en una carrera contra el tiempo” debido a la edad de las personas que vivieron la guerra civil española.

“Hay mucha memoria encerrada en testimonios de gente que está por morir”, dijo el historiador, quien celebró el movimiento actual de recuperación de la memoria que hay en España y la buena acogida popular que está teniendo.

Sobre el tema de las fosas comunes donde yacen los restos de los represaliados durante la guerra y la dictadura, Preston manifestó que “entiendo totalmente el deseo de muchas personas de localizar a sus familiares muertos y de poder llorarles, pero lo que diría es que en cada caso hay que primar la voluntad de la familia”.

A juicio de Preston, lo mejor sería localizar a esas víctimas pero “dejarlas en paz” en el sitio donde se encuentren, y “convertir el lugar de sepultura en un lugar de memoria”.

Lo contrario, en caso de desenterrar esos cuerpos y llevarlos a otros lugares, “podría significar el olvido de lo que pasó”, si bien recalcó que debería primarse la voluntad de los familiares.

El historiador subrayó los efectos que ha tenido ese movimiento de recuperación de la memoria. “Si algo prueba lo importante de recuperar la memoria es el llamado revisionismo”, dijo, refiriéndose a todas las reacciones que intentan probar que hay que tapar esa etapa de la historia y que es mejor no remover las cenizas.

Preston calificó de “libelo” los libros revisionistas, que a su juicio “repiten los lugares comunes de la propaganda franquista, añadiendo las técnicas de la telebasura, el insulto personal”.