Memoria
detallada de los inexistentes Libro memorial clasifica el
destino de los cerca de 9.000 deportados españoles en los
campos nazis SANTIAGO SEGUROLA - Madrid EL PAÍS -
Cultura - 20-09-2006
Un día después de su
liberación, el 6 de mayo de 1945, los pocos
supervivientes españoles del campo de
concentración de Mauthausen (Austria)
comenzaron a clasificar su terrible experiencia. Es importante
clasificar. Lo
demuestra el volumen Libro
memorial.
Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945),
obra de los
historiadores Benito Bermejo y Sandra Checa editada por el Ministerio
de
Cultura en un tiempo incómodo para los promotores de las
grandes amnesias.
Clasificar aquel 6 de mayo de 1945 significaba registrar los nombres de
los
7.200 compañeros deportados a Mauthausen, de los cuales
murieron 5.000. La
mayoría pereció allí, pero no fue el
único campo de exterminio donde cerca de
9.000 españoles experimentaron en carne propia el horror del
nazismo. Dachau, Buchenwald, Neuengamme y Sachsenhausen son
nombres
asociados a lo peor de la condición humana. Otro nombre es
Gusen, un ramal de
Mauthausen. No figura como Auschwitz o Treblinka entre los
más tristemente
conocidos, aquellos que la memoria asocia con prisioneros
famélicos,
torturados, privados de lo más básico de la
dignidad humana. Gusen estaba
situado a sólo cinco kilómetros de Mauthausen, y
generalmente era el destino
final de los prisioneros. Era El final del nazismo no sirvió para
rescatar la memoria de las
9.000 víctimas españolas en el cautiverio. En
España figuraban como rojos,
separatistas o anarquistas. Perdedores, siempre perdedores, incluso
para sus
familias. No se atrevían a hablar de ellos, o se les daba
por desaparecidos,
muchos con una vida imaginada por sus parientes: casados imaginarios en
otro
país, con hijos imaginarios, trabajos imaginarios. La verdad
era otra. Casi
todos habían muerto en los campos alemanes. A esta memoria
tanto tiempo
ocultada, deliberadamente ocultada por el franquismo y vergonzosamente
regateada en la democracia, corresponde el Libro
memorial, que recoge la exhaustiva
investigación realizada por los
profesores Benito Bermejo (UNED) y Sandra Checa (Universidad de
Málaga). El
libro, de casi 600 páginas, es el impresionante documento de
los miles de
españoles que atravesaron un infierno en su juventud. Muchos
perecieron, más de
5.000 de los cerca de 9.000 prisioneros cuya ficha ha quedado
registrada. Los pocos
que se salvaron tampoco tuvieron demasiada suerte. La
mayoría siguió en el
exilio. Y los que pudieron regresar a España mantuvieron su
condición de
derrotados. El libro resulta estremecedor por su frialdad.
Así son los 8.700
registros: un nombre, un lugar de nacimiento, el número de
prisionero, la fecha
de la deportación, el campo de cautiverio, el
número de la primera matrícula de
ingreso, los traslados con sus correspondientes matrículas y
las tres iniciales
de su destino, F (Fallecido) L (Liberado) y E (Evadido). No hay
adjetivos, ni
historias personales, ningún relato. No hay lugar para
contar el miedo, el
hambre, las enfermedades, la desesperación y "El trabajo se ha prolongado durante
años y tenemos que
reconocerlo: era una obra de cajón. Lo reclamaba El grueso de la investigación procede
de los archivos abiertos
en Alemania, Austria y los países donde se ubicaban los
campos de
concentración. Pero el factor humano ha sido decisivo en la
minuciosa obra de
anotación. "Sin la colaboración de las familias,
habría resultado
imposible. Era su búsqueda de respuestas lo que nos ha
ayudado a proseguir en La dramática peripecia de los
prisioneros españoles comienza con
la derrota en En Mauthausen, "murieron el 80% de los prisioneros
ingresados en el año 1940", cifra que explica las
condiciones en las que
vivían. Eran puros campos de exterminio donde el hombre
valía hasta donde
llegaban sus fuerzas para trabajar, "luego morían o eran
gaseados".
En los listados del libro prolifera tanto la F de fallecido que cuesta
creer
que alguno pudiera sobrevivir. Pero lo hicieron. Algunos alcanzaron la
fama,
como Jorge Semprún, escritor, guionista y ex ministro
socialista. Fue internado
en Buchenwald y pudo dar testimonio público de |